El fallecimiento de 23 personas, entre ellas siete bebés, tras caer al mar desde una patera en la zona de Cabo de Gata me tiene todavía consternada. Nunca podré tolerar que algunos cuestionen, cuando no insultan, a quienes se embarcan en una travesía tan peligrosa, porque simplemente el hecho de que pongan en riesgo sus propias vidas puede dar ya una idea de aquello que pretenden dejar en sus países.