Mientras en el Partido Popular andan deshojando la margarita de la investidura –con un Rajoy que habría llegado a pensar en no presentarse siquiera a la votación, para no quedar en ridículo–, en España están ocurriendo cosas graves. Hasta donde yo sé, con la celebración de las últimas elecciones en este país no se acabaron de un plumazo ni los desahucios, ni el paro, ni la pobreza energética, ni los problemas que arrastra el país en materia de educación, por poner sólo algunos ejemplos. Para los ‘populares’, el tiempo parece haberse detenido desde el 20 de diciembre y, sin embargo, cada día que pasa es un día perdido para todos esos ciudadanos que necesitan que alguien actúe frente a sus problemas.