Las vacaciones de verano son mayoritariamente acogidas con agrado por los niños y niñas y por sus familias. Playa, piscina, diversión, algún capricho…la época estival tiene estos y otros ingredientes para elaborar una buena carta. Menú que, contrariamente, falta -en su estricto sentido- en cientos de hogares almerienses cuyos menores se sientan a la mesa y sólo encuentran un plato vacío al que mirar.